Como profesionales de protocolo defendemos la importancia de la imagen como herramienta de comunicación. A través de nuestra imagen se puede saber de nosotros cómo interpretamos el mundo, como nos sentimos, con qué nos identificamos, etc., es decir, se nos puede llegar a conocer y podemos llegar a generar sensaciones en las otras personas.

Una parte del protocolo social se encarga de la imagen personal, que está conformada por un conjunto de elementos de los que “se tira” mucho en publicidad, por ejemplo, una famosa marca de relojes hacía referencia a la elegancia y la actitud, dos elementos importantes en lo referido a la imagen, os lo recuerdo “elegance is an attitude”.

Imagen también es comportamiento, las famosas “buenas maneras” que nos van a indicar cual es el comportamiento correcto y el menos apropiado, las que nos van a indicar el camino social que debemos caminar si queremos vivir en ambientes socialmente aceptados y amables. Porque no nos engañemos, la imagen tiene dos componentes de aceptación, por un lado la personal y por otro la social en su sentido más amplio, pues se extiende a la imagen profesional e incluso pública de la persona.

Son muchos los libros de buenas maneras que se han escrito, donde se recogen determinados códigos de lo que en cada momento se considera buena educación.

Es frecuente hacer reflexiones sobre la elegancia cuando se habla de imagen personal porque la elegancia se asocia al buen gusto, a la armonía, a lo bello, por tanto se toma como elemento de referencia, pero la elegancia es sutil y recordamos que el protocolo lo que exige es la corrección.


Destacamos dos frases de dos grandes iconos de la moda, que dedicaron sus vidas al cuidado de la imagen y no se cansaron de buscar la elegancia en cada uno de sus diseños:

Menos es más

Coco Chanel

La elegancia consiste en olvidarse de lo que uno lleva.

Yves Saint Laurent

Así pues, creemos que queda claro que imagen es la ropa que elegimos junto a la forma de comportarnos, incluidos nuestros gestos, palabras y tonos de voz. Un conjunto complejo de elementos que debemos cuidar en los diferentes ámbitos en los que desarrollemos nuestras relaciones interpersonales, pues no se circunscribe a un ámbito específico.

¿Extendemos la imagen a nuestro comportamiento en la mesa? Sí, para nosotras en la mesa también hay que cuidar la imagen personal, profesional y pública.

Entre las misiones del protocolo está la de cuidar la imagen de las personas, empresas e instituciones.

Los códigos de etiqueta van cambiando con los tiempos, y en estos tiempos que los cambios van excesivamente rápidos debido sobre todo unos avances tecnológicos y una globalización sin precedentes que han modificado esos códigos de forma vertiginosa, lo que hace que algunas personas cojan los cambios con premura y curiosidad, mientras otras personas necesitan un tiempo (aunque cada vez más pequeño) de adaptación.

Somos conscientes de que vivimos en una sociedad hiperdigitalizada que pone en riesgo de deshumanización a las relaciones de las personas, pero que nadie se preocupe, ahí está el protocolo con la netiqueta, que nos va indicando ese camino del que os hablábamos y que busca relaciones interpersonales sanas y duraderas.

Nos gusta poner las vista en la juventud, queremos llamar su atención sobre la importancia de la buena educación y de cuidar su imagen. Somos conscientes que la juventud es rebelde, retadora y le gusta diferenciarse, algo maravilloso para que una sociedad avance. Y, es cierto, las personas somos todas diferentes, eres libre de escoger las líneas generales de tu imagen, pero una vez escogida, tienes la posibilidad de pulir esa imagen para que sea socialmente aceptada, porque aunque no te lo creas, a todos nos duele sentirnos apartados, que no encajamos. Encaja dentro de tu diferenciación y aprende a relacionarte socialmente con otras personas y ambientes distintos al tuyo, de esta forma te enriquecerás mucho.