La importancia de una buena jefatura intermedia

A importância de uma boa chefia intermédia

(Traducción)

Cualquier organización de mediana dimensión, cuando su estructura empieza a presentar determinados niveles de jerarquía comienza a necesitar nombrar puestos intermedios para coordinar los equipos dentro de cada departamento, proporcionando flujos de trabajo sostenibles.

No es raro encontrarnos con que las personas nombradas o contratadas para ejercer este tipo de funciones sean incapaces de relacionarse de manera equilibrada con las personas subordinadas. Sí, han demostrado competencias técnicas, pero les faltan competencias humanas. En lugar de saber motivar y animar a las personas que dependen de ellas para que puedan realizar diligentemente a su trabajo, cumplir con el desempeño esperado para cada una o, incluso, formarlas profesionalmente, se relacionan de manera distante y arrogante, menospreciando a quienes están aprendiendo, como es el caso de las personas que están en prácticas y necesitan un mayor seguimiento inicial. A menudo estos puestos intermedios no asumen sus verdaderas responsabilidades y las remiten a las personas que jerárquicamente están debajo de ellas; o no son lo suficiente perspicaces como para ver el potencial de las personas que integran su equipo y asignar correctamente las tareas o actividades que más convengan a cada persona; este fenómeno incluso ha dado lugar a la salida o pérdida de recursos humanos que podría convertirse en talento para la empresa. De esta manera el equipo de trabajo no tendrá el mismo desempeño, no contribuirá al éxito del departamento como sería deseable, en definitiva, no promoverá el crecimiento armónico de la organización en su conjunto.

¿Es posible que las jefaturas superiores, como las direcciones de departamento o, incluso, socios y socias de la empresa no estén al tanto de estas situaciones? Vale la pena pensarlo. El reconocimiento profesional no solo se mide por el salario. Existe todo un conjunto de condiciones profesionales y laborales que promueven el bienestar de las personas, tales como: el clima social que se vive en el grupo, la valoración personal dada por el esfuerzo aplicado, la comprensión y entendimiento, el compañerismo y la solidaridad o la consideración del resto de miembros del equipo como una pieza del gran rompecabezas que es la empresa.

Hay un tiempo par exigir y otro para compensar. La jefatura que sabe practicar este equilibrio consigue que su equipo le “acompañe” hasta el objetivo final, con pasión. Como resultado tendríamos organizaciones más felices.

Autora: Zita Romero (2022-01-04).

Traducción: Margarita Murillo

(Original)

Qualquer organização de média dimensão, quando a estrutura já exibe mais do que alguns níveis de hierarquia, necessita de nomear chefes intermédios de modo a coordenar as equipas de colaboradores dentro de cada departamento, proporcionando fluxos de trabalho sustentáveis.

Não raro, as pessoas nomeadas ou contratadas para exercer este tipo de funções, são incapazes de se relacionarem com os seus subordinados de modo equilibrado. Antes, isso sim, demonstram competências técnicas, mas falham nas competências humanas. Ao invés de saberem motivar e incentivarem os seus subordinados no sentido de se dedicarem com afinco ao trabalho ou à performance desejada, ou de se capacitarem profissionalmente em formações, relacionam-se de modo distante, arrogante, menosprezando quem está a aprender, ou inferiorizando quem necessita de maior acompanhamento inicial como é o caso dos estagiários. Frequentemente, estas chefias a nível intermédio não assumem as suas verdadeiras responsabilidades e encaminham-nas para os seus colaboradores situados logo abaixo na hierarquia; ou não são perspicazes o suficiente para vislumbrar o potencial de um colaborador e lhe atribuir tarefas ou atividades que mais se lhe coadunem; este fenómeno tem originado inclusive a saída ou a perda de um colaborador que poderia tornar-se um talento. Por essa via, a equipa de trabalho não terá o mesmo desempenho, não contribuirá para o êxito do departamento como seria desejável, em última análise não potenciará um harmonioso crescimento da organização no seu todo.

Será que as chefias de maior nível, tais como diretores de departamento, ou até mesmo os sócios das empresas estarão cientes e atentos a estes fenómenos de âmbito profissional? Vale a pena pensar nisto. O reconhecimento de um bom profissional não se mede apenas pelo ordenado. Há todo um conjunto de condições de emprego e trabalho que promovem o bem estar de um colaborador, como por exemplo: o ambiente social vivido no grupo, a valorização pessoal dada por um esforço aplicado, a compreensão e o entendimento, a camaradagem e a solidariedade, o considerar cada colega como uma peça do grande puzzle que é a empresa.

Há uma hora para se exigir e há outra para se compensar. O chefe que souber praticar este equilíbrio consegue que a sua equipa o “acompanhe” para o objetivo final, com paixão. Logo, teríamos organizações mais felizes.

Zita Romero

2022-01-04

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