Lutos, condolencias, sentimientos de tristeza que hay que compartir.

Pues sí, nos faltan muchas personas en este mundo, muchas que se han ido rápido, muchas que se han ido lento, muchas que se han ido por un motivo y otras por otro.

Con la COVID-19 los profesionales sanitarios se sienten apesadumbrados y sobrepasados ante el acúmulo de pérdidas sin acompañamiento. Muchos ocupan el lugar de las familias, sabiendo que no les corresponde a ellos, pero no pueden dejar atrás su humanidad. A otros se les encomienda la misión de comunicar la noticia a la familia en un escenario todavía más frío que el “habitual” despacho de un hospital, por teléfono. Muchos de estos profesionales se preguntan ¿cómo puedo realizar el acompañamiento a esta familia a través de un teléfono? ¿Cómo puedo traspasar esa barrera? Desarrollando, hasta el extremo y más allá, sus habilidades sociales y, aun así es más triste, más frío y más desalentador.

La desazón también llega a las empresas. Un compañero ya no volverá. Será un día con un ambiente raro, que conviene preparar y dar tiempo para comunicar bien la noticia para que la plantilla pueda asimilarla. Por eso aquí nuestra recomendación es la de trabajar adecuadamente el clima laboral en las próximas semanas.

En cuanto a las relaciones externas de la empresa hay trabajo por hacer, comunicar la noticia a los clientes, proveedores y personas que corresponda. Así, del otro lado entra una llamada y con ella un silencio frío, “la reunión programada para el próximo lunes…” o se cancela o se modifica, pero el interlocutor va a cambiar, para siempre. Esa persona a la que ya se conoce, con la que existe cierta familiaridad, cierto apego, se ha marchado. Y, al colgar esa llamada muchas veces la gente se queda sin palabras, sin saber qué hacer. ¿No pasa nada? ¿El día continúa al mismo ritmo y con las mismas rutinas? ¿hola?.

Humanos relacionándose con humanos y comportándose como humanos. Con emociones, con sentimientos. ¿Cómo reaccionar ante estas noticias? ¿Cómo gestionar esa necesidad de abrazar a una familia a la que no conoces pero a quien tu corazón está unido por un dolor irreparable? ¿Cómo hacerles llegar el mensaje de que su familiar es un ser querido por su humanidad, por su forma de ser, por su carácter? ¿Debes hacer algo o mantenerte al margen?.

Nos necesitamos. Los otros no solo deben saber que estamos ahí, sino que también debemos demostrárselo. Por eso, cuando nuestro sentimiento es sincero, hay que expresarlo. Mi recomendación más habitual es la de hacer llegar un mensaje de afecto a la familia en el momento en que la noticia se comunica. A veces será la expresión de un sentimiento o un recuerdo a través de la persona que nos comunica la noticia y otras veces serán unas palabras amables, por escrito, que serán leídas en el momento que la familia que sufre elija. Conviene no dilatar en el tiempo los mensajes de condolencias, para no hacer sufrir a la familia cuando ya está haciendo esfuerzos para “normalizar” su vida.

¿Se molesta en un velatorio? Nunca se sabe, pero trasmitir el pesar por la pérdida es una forma de demostrar que esa persona es querida y que, de alguna forma, su recuerdo perdurará. Tener la voluntad de acompañar a una familia que sufre, es un recuerdo de humanidad. Aun así, ante la duda, actuar con en el máximo de los respetos y asistir al velatorio solo cuando se conozca a la familia o exista una vinculación muy estrecha con el fallecido, a pesar de no haber coincidido nunca con los miembros de su familia. Es un momento de intimidad para familia y amigos, por tanto, cuando se decide ir para transmitir el pésame en persona y poder abrazar a la familia, esta ha de ser una visita rápida.

Cuando fallece un alto cargo de la empresa puede publicarse una esquela o comunicación institucional. Aquí conviene, por tanto, diferenciar las condolencias que se envían de empresa a empresa y las que se realizan a la familia.

Son muchos modelos de condolencias formales que pueden realizar por escrito, todas las empresas deberían de tener alguno preparado aunque, en Galicia Protocolo creemos que en todas ellas debe haber un poco de corazón. No creemos en las condolencias “por compromiso”.

Un comentario

  1. Muy buenos y acertados consejos.vuestra página. Me parece muy interesante y la recomendaré. En los momentos difíciles se ven lis amigos, o los que aprecian, admiran o simplemente son educados. Dicho de otro modo tienen “clase”. No la que da el dinero.

    Soledad

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