El escultor de la Puerta Santa de la catedral de Santiago de Compostela

Escultor, pintor y grabador

No os imagináis el honor y privilegio que siento al poder llegar a personas como Suso León para que compartan su visión del mundo con Galicia Protocolo.

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– Suso, ¿qué supone para ti una exposición?

Un coñazo – Me quedo fría y continúa – Me tienen que llevar a rastras, no me gustan.

Para mí el arte es una pulsión natural, para goce y disfrute propio. Me gusta crear en mi taller. No soy una persona ávida de enseñar lo que hago. Creo que cada uno llena su espacio vital con cosas íntimas, haga lo que haga

Escuchar las opiniones de la gente es una locura.

A veces me da vergüeza enseñar lo que hago, soy muy tímido y vergonzoso ante el alago de los otros. Además, soy un eterno insatisfecho, como decía el gran artista Antonio López.

He conocido a gente muy ambiciosa. Ante esto he de decir, ambición sí, pero medida.

Hace unos días le decía a mi mujer que, a veces, siento el impulso de coger toda mi obra, toda ella y enterrarla. Y esperar a que alguien la descubra dentro de 1000, por ejemplo. Cada cosa es valorada en el momento correcto.

– ¿Cómo sientes que se percibe el arte?

El arte está derrotado por estos tiempos convulsos en los que vivimos. La sociedad actual no valora la cultura de la estética.

Me siento en un espacio minoritario, a mucha gente le falta formación para valorar lo que hago. Mi interés por la animalítica, por ejemplo, no se valora. Estamos desconectados de todo, incluso de la propia humanidad.

La gente no entiende lo que compra, no sienten el arte.

A mí me interesa experimentar el arte, como experiencia vital. El arte es visual y sensitivo. Es a lo que aspiro con el arte.

Actualmente estoy obsesionado por el vacío, no en vano el arte está en la sencillez y en el vacío.

Si hoy hubiese un cataclismo, volveríamos a la Edad de Piedra, porque la gente no saber hacer arte, faltan conocimientos de estética y, eso me desanima. Este desánimo es el que me lleva a considerarme más inventor o creador de cosas que artista, la palabra artista se ha devaluado en los últimos años. Mi madre me llamaba inventor.

Por cierto, me impresiona ver como hoy existen máquinas que, prescindiendo del artista, pintan con algoritmos con una perfección…de máquina.

Me parece muy importante que los niños trabajen con sus manos, pues son precisamente las manos las que estimulan nuestra inteligencia. Todo lo que somos se lo debemos a estos dos apéndices que tenemos, nuestras manos.

– ¿Qué significa para ti haber creado la Puerta Santa de la Catedral de Santiago de Compostela?

La puerta santa es un símbolo de espiritualidad en sí mismo para muchos de los peregrinos que llegan a la ciudad.

Disfruté mucho haciéndola pero, estaba bastante condicionado por las instrucciones del encargo. Aun así, es un privilegio y tengo muy presente a mi madre, que siempre que hacía alguna trastada y decía “yo no fui”, ella me decía “fueron los de la Puerta Santa”. De alguna forma la concibo a ella como la gran hacedora de que llegase a mí esta obra. De lo que estoy convencido es de que nada en esta vida es casual.

– ¿Qué opinas de Internet y las RRSS?

Son un grandísimo avance, pueden hacer mucho por la humanidad pero también suponen la destrucción de una manera de vivir. Añoro la necesidad de ir a una cabina de teléfono y escribir cartas, aunque no me considero una persona chapada a la antigua, pero sí me gusta vivir de otra forma. Mi suegra siempre decía que valía para cartujano.

Las redes sociales me agobian por su inmediatez, no se madura lo que se quiere decir. Las cartas permitían la reflexión, eran un momento de recogimiento. Aun así, me gusta Instagram.

Internet y las redes sociales están cambiando el mundo. Ahora hay un acceso al conocimiento asombroso. La humanidad está dando pasos de gigante, pero estamos en un momento muy delicado de la evolución del ser humano, tenemos que equilibrar la balanza, porque sino vamos de camino a la destrucción.

Desapareceremos algún día, pero vamos muy rápido en ese camino, lo estamos destruyendo todo. No nos estamos dando el trato que nos merecemos, veo una gran falta de educación por todas partes y me llama la atención.

Estoy convencido de que estamos ante un cambio de paradigma y lo veo como el caballo de Troya, ha entrado en nuestra casa y no nos hemos enterado.

– ¿Qué pasa con los valores?

El mundo sigue y nadie es imprescindible. Estos días, visitando la tumba de mi madre, me fijé en la de mi maestro D. Castor Lata, no entendí nada al verla totalmente abandonada. Me hizo pensar.

El tiempo mejor vivido es el no desperdiciado… Yo, disfruto tanto haciendo cosas, plantando tomates, repollos, etc. que no lo cambio por nada.

Habitualmente me siento desbordado por pensamientos, lo que hace que todo aquello con lo que no estoy conectado de forma íntima me parezca una tontería, una pérdida de tiempo.

El mal está por todas partes, está dentro de todos nosotros. Somos pecadores en esos momentos en los que no valoramos la vida como debe valorarse, cuando elegimos sufrir en lugar de ser felices. El mundo es hermoso y la Tierra increíble.

Uno logra cosas en la vida cuando las visualiza. Todo lo que he logrado en mi vida ha sido así, visualizando aquello que quiero.

Me da pena y nostalgia que se pierdan muchos de los valores del pasado. Además, el pasado no puede ni debe juzgarse con los ojos del presente, hay que valorarlo contextualizadamente.

No todas las opiniones valen y no todas las opiniones que valen, valen lo mismo. No se puede valorar igual que las demás la opinión de un sabio. Estamos viviendo en un mundo en el que todo vale, la consecuencia de ello es que lo bueno, lo que tiene calidad y lo que es interesante se desprecia porque hay voces que suenan más alto aunque sean menos cualificadas.

Por otra parte, veo a la gente muy necesitada de ayuda por todas partes.

– En estos tiempos que se anima tanto al emprendimiento ¿qué reflexión puedes compartir conmigo?

Lo más importante es tener ilusión por algo, una vez que lo encuentres no lo abandones nunca.

Aclara tus ideas a través de un ejercicio de introspección, encontrándote a ti mismo.

Todo aquello que te ilusione es lo que te va a conducir por los caminos de la felicidad y prosperidad.

– ¿De qué forma el estado anímico afecta a la creación?

Cuando uno es pesimista la vida le va mal. Sin duda.

El arte siempre fluye a través de la belleza y con una cierta estética.

La FE es muy importante en la vida, pero no solo la Fe en Dios, la FE en sí misma. Es un poder inmenso.

Las mejores obras siempre las creo en estado de felicidad. Si un encargo de genera ilusión no duermo, quiero estar con mi obra todo el tiempo. Para crear son necesarios los estados de felicidad y de ilusión.

(En este momento, yo le pregunto por esos artistas trágicos y atormentados. Su respuesta:)

El sufrimiento es un sentimiento de nostalgia de la felicidad. Es una tristeza melancólica que también es creativa, “es el estiercol que fertiliza”. Mejor crear con sentimiento de felicidad e ilusión.

Estoy recordando ahora a un gran amigo, uno de los mejores vidrieros que he conocido, murió hace poco con 83 años. Luis García Zurdo. A ver si mañana voy a llevarle un busto que le he hecho. Él vivió y murió por arte con ilusión.

-¿En qué estás trabajando ahora?

Tengo un proyecto bastante grande y completo en el Santuario del Corpiño en Lalín, tengo ya, casi para entregar, ya el altar y estoy trabajando en el ambón, en las barandillas y puertas de bronce entre otras obras.

Además, estoy redecorando mi taller, me siento ilusionado.