DE LO QUE NOS GUSTA HABLAR

Comportamiento en la vida cotidiana y convivencia social

El comportamiento cotidiano no es una cuestión menor ni accesoria: es la forma en la que una sociedad se hace visible.

En un contexto marcado por la distracción constante y la fragmentación de la atención, reaprender a estar, a observar y a actuar con consideración hacia los demás se convierte en una forma de responsabilidad.

El siguiente texto, de Jazmin Melisa Bergamaschi Bandin, recoge, desde una mirada práctica, algunas de esas acciones que, siendo simples, sostienen la convivencia.


En el contexto de una sociedad occidental, donde los derechos individuales están a la orden del día y el egocentrismo nos moviliza, siendo exacerbado últimamente con las nuevas tecnologías, las redes sociales y el scrolling (acto de mover hacia arriba o abajo para pasar un video o imagen).

Es por ello que, al salir a la calle, nos encontramos que la sociedad poco a poco fue perdiendo su educación. No le importa lo que le pasa a su alrededor y está pendiente de lo que tiene entre sus manos, el móvil.

Este nuevo aparato tecnológico que se ha incorporado rápidamente en nuestras vidas, siendo una extensión incluso del cuerpo.

La pérdida de atención en la vida cotidiana

Se involucra en el día a día, al estar reunidos con un grupo de personas físicamente, pero mentalmente y la práctica lo hacen con quienes se encuentren detrás del móvil.

Pero también hay quienes lo complementan con los cascos, abstraído visual y sonoramente de las acciones que está efectuando.

Ya no sabemos hacer solo una cosa, no estamos al 100% en la acción principal, ni siquiera al momento de conducir, siendo un riesgo para nosotros y para terceros.

Así se nos pasa la vida, la transitamos de costado como personajes secundarios de la existencia que nos toca, sin ser conscientes de que y quienes nos rodean.

Cuando era pequeña, mi madre me explicó que los niños al caminar por la acera debían hacerlo del lado de los edificios, al igual que lo hacía las mujeres cuando se trasladaban con hombres.

Esto producto de una antigua costumbre cuando, las calles eran de tierra, los hombres protegerían que las carretas no manchasen los trajes de las damas.

Normas básicas de convivencia social

Te propongo que, de ahora en más, seas más consciente de lo que está tan de moda, el aquí ahora, haciendo una cosa a la vez.

Al caminar y subir la escalera lo hagas siempre por tu derecha, eso te evitará ese paso de baile incómodo, cuando te cruzas con otra persona de frente y no sabes para qué lado moverte.

Si llueve y llevas paraguas, debes caminar más cerca de la calle, dejando sitio para quien no lo utilice, así se mejora menos.

Te propongo

Al caminar

Cuando camines con varias personas, en grupo, debes moverte a un lado dejando pasar a quien venga delante o detrás de ti, sin obstruir el camino.

En espacios públicos y transporte

Al tomar el tren, dejaremos bajar a todos sus pasajeros para luego comenzar a subir. En esos minutos de espera, podríamos utilizarlos para observar qué asiento me habían adjudicado, así agilizar el ingreso, dirigiéndose al sector correcto sin obstaculizar al que se aproxime detrás y posteriormente tomar el asiento. Si el número está acompañado, normalmente, de un cuadrado, es indicio que el asiento es el de la ventanilla.

En relación a otras personas

Al entrar o salir de un establecimiento, saludemos a quien se encuentre allí, ese simple gesto nos reconoce como iguales, nos hace sentir vistos.

En el uso del espacio común

Al abrir un paquete o algún envoltorio en la calle, guardaremos el papel hasta encontrar un cesto donde tirarlo.

Conclusión

Todos estos elementos aquí descriptos, propios del protocolo y ceremonial social, que muchos de ellos desconocerían propios del protocolo porque nuestro cerebro al mencionar ese término nos “juega una mala pasada” y lo relaciona más con la nobleza y sus actos, si poco a poco fuéramos actuando de esta forma tendríamos una sociedad mejor. Actos que debieran ser aprehendido en nuestros hogares y reafirmados en los espacios educativos, actos que muchas veces no se enseñan con palabras sino con gestos, con nuestros actuar cotidiano, que se aprehenden por imitación. Actos que se extienden en el trato con los ancianos y con los niños de pequeños;

Pequeñas acciones del día a día, que nos ordenan, pero también al ser aplicadas, nos permiten vivir en sociedad respetándonos, limitándonos y haciendo la vida más simple, más sencilla.


Lo que aquí se describe no son normas aisladas, sino expresiones concretas de una forma de estar en el mundo.

La imagen personal no se construye únicamente desde lo estético, sino desde el comportamiento: desde cómo una persona ocupa el espacio, se relaciona y se hace presente en lo cotidiano.

→ Estudio de Imagen Personal MUSA
permite precisamente trabajar esa coherencia entre presencia, comportamiento y percepción, integrando lo visible con lo esencial.

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