DE LO QUE NOS GUSTA HABLAR

El reino de la integridad y la honestidad

Hay experiencias que no pertenecen al ámbito de la norma, pero sí al del comportamiento humano que la hace necesaria.
No todo lo que ocurre en las relaciones puede regularse, pero sí puede comprenderse desde una mirada que distinga entre apariencia, intención y verdad.

El siguiente texto, de Carmen Vázquez, de carácter simbólico, recorre precisamente ese espacio: el momento en que la integridad se enfrenta a la seducción de lo aparente, y la conciencia emerge como forma de restitución.

Porque toda relación —personal o profesional— revela, en último término, el lugar que cada uno ocupa frente a la coherencia, la dignidad y la verdad.


Autora: Carmen Vázquez González

Sueño


Había una vez un reino en el que reinaba la integridad junto con la verdad y la firmeza, todas
ellas habitaban una casa de ladrillo, una casa sólida donde el único contacto con el exterior era
una ventana desde la que se podía ver el discurrir del dia a día.
Un soleado dia de primavera, la integridad desde su ventana observa a lo lejos como se acerca
a toda velocidad un carruaje. Como hacía muchos años que nadie la visitaba, nació en ella una
gran ilusión y decidió que ayudaría a la visita a que subiera a su casa, para ello, en un gesto de
entrega absoluta, lanzó una cuerda desde la ventana para que su ansiada visita pudiese subir a
verla.
Después de varios intentos para ayudarle a subir, vio que su visita no tenía la sufiente fuerza
para agarrase a la cuerda, pesaba demasiado para las fuerzas de la integridad.
Ella al ver que sus intentos eran infructuosos, decidió bajar a recibirle y ofrecerle su casa.
Nada más llegar al suelo polvoriento, se encuentra con una escena que le desconcierta,
decepcionada ve como su visita se encuentra anclado en su carruaje de risas, con muchos
acompañantes y donde no había sitio para ella.
Después de procesar lo que sus ojos están viendo, piensa que ese no es su sitio, y con paso firme
da media vuelta y vuelve a su casa de ladrillo a mirar por la ventana.


Realidad


El carruaje es un gentil caballero que llega del reino vecino, donde ella nunca había estado, solo
había oído como se vivía en ese reino, pero como no lo había visitado hizo poco caso a lo que le
contaban.
Se decía que en este reino se nutría de conveniencias, frágiles lealtades y traiciones,
representadas todas ellas en los cortesanos del reino, y la cobardía y el silencio representadas
en su rey.
La integridad, predispuesta a dejarse seducir se deja llevar deslumbrada por tantas gentiles
demostraciones de afecto y pensando que había encontrado el lugar que tantos años había
esperado se lanza a habitar ese reino.


Moraleja


La cobardía, el caballero de los gestos amables y mensajes constantes, encendió en la integridad
una ilusión que creía extinguida después de tantos años.
Después de varios intentos por parte de la integridad de construir algo verdadero con la
cobardía, observa como esta se rodea de cortesanos que entre abrazos públicos se juraban amor
eterno pero cuya lealtad se vendía al mejor postor.

El caballero


El caballero aconsejado por su corte eligió el silencio y la frialdad para que la integridad no
siguiera con su intención de cambiar lo que él consideraba su prioridad.
La integridad, con la perspectiva de quien conoce el final, ella misma dictó la distancia y bautizó
este reino como el teatro de las conveniencias.
El caballero huyó, dejando tras de sí una armadura y una maleta, que la integridad guardó como
símbolos de su despertar, el despertar a que su capacidad de sentir sigue viva pero ahora sólo
abrirá la puerta de su casa de ladrillo a quien tenga el coraje y la valentía de subir por sus propios
medios. Se retira a sus aposentos con su libro de historias después de descubrir como aquel
caballero le mostró el camino para salir de aquel reino de sombras.

La integridad


La integridad recuperó su reino, ahora descansa en su fortaleza sabiendo que su capacidad de
sentir es una fortaleza que sólo ella puede custodiar.
La cobardía se quedó en el reino de las apariencias.
El honor y la verdad si tienen un peso real.


Comprender lo que este relato plantea no es un ejercicio literario, sino un ejercicio de lucidez.

La imagen personal —en su sentido más profundo— no se limita a lo visible, sino que expresa el grado de coherencia entre lo que una persona es, lo que acepta y lo que proyecta en sus relaciones.

Quien no ha definido ese marco queda expuesto, inevitablemente, a escenarios donde la apariencia sustituye a la verdad.

Estudio de Imagen Personal MUSA.

es un proceso orientado precisamente a esa toma de conciencia: ordenar, comprender y alinear la identidad, la percepción y la presencia.

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