Coronación de Carlos III de Inglaterra

El 6 de mayo de 2023 tuvo lugar la Coronación de Carlos III de Inglaterra, proclamado rey tras el fallecimiento de su madre, la Reina Isabel II de Inglaterra.

Es un evento protocolario poco común que, en el caso de la corona británica viene acompañado de una importante particularidad por la unión Iglesia – Estado, algo que en el resto de Europa no ocurre. Por eso la monarquía británica es la única europea que mantiene la Ceremonia de Coronación como un acto en el que el Rey recibe el poder de Dios, lo que le convierte en jefe y defensor de la iglesia anglicana, aunque en esta ocasión el Rey Carlos ha querido invitar a líderes religiosos de otras fes. Por tanto, la coronación del rey de Inglaterra es un acto eminentemente religioso.

Como todo evento protocolario está rodeado de simbolismo y tradición, mucho más un evento de estas características.

Operación orbe dorado

Un evento que reúne a todos los miembros de la familia real, con todos sus herederos junto, al resto de miembros de las otras monarquías, a las altas jefaturas de estado de un importante número de países y muchas personalidades importantes, así como un inmenso número de personas en las calles, obliga a un gran dispositivo de seguridad, en el que tiene que estar todo estudiado y analizado.

La seguridad tiene que estar en todas partes- pero no se debe ver más de lo necesario, a pesar de que en esta ocasión han sido 11 500 agentes de policía. Un trabajo que comienza mucho tiempo antes del día del evento.

Lo dicho, todo estudiado: espacios, ubicaciones, recorridos y tiempos. Todo programado, todo cronometrado y alternativas a posibles incidencias. Sin duda, un trabajo fascinante desde el punto de vista protocolario, para proteger a todas las personas invitadas y a las multitudes de personas que llenaban las calles. Motivo por el que las nuevas tecnologías son una grandes aliadas, como el conocimiento facial.

Rey de quién

El Rey Carlos III desde su proclamación es el Rey de Reino Unido y de 14 de los 51 países que forman la Commonwealth. Todos los países de los que es rey tuvieron representación física a través las personas más relevantes de cada país, a través de sus banderas y del simbolismo utilizado en la Coronación, desde el momento de la invitación.

Escenarios

Los escenarios principales de este evento han sido dos, separados por una distancia aproximada de 2 kilómetros: el palacio de Buckingham y la abadía de Westminster. Hay que tener en cuenta que es el rey número cuarenta que es coronado en esta Abadía.

Los reyes salieron del palacio de Buckingham para dirigirse al acto de coronación, en la abadía de Westminster, y regresando al mismo lugar a su finalización. Así entró en la Abadía como rey proclamado y salió como rey ungido y coronado.

En la Abadía el trabajo protocolario más complejo fue el de sentar a todas las personas invitadas, a los Reyes de España, SS.MM. El Rey Felipe VI y la Reina Letizia, les correspondió la sexta fila porque el criterio de ordenación de las precedencias utilizado es el habitual, de ascensión al trono. Aquí es donde se realizó la ceremonia de coronación y entronización.

Tras la coronación, los Reyes de Inglaterra se dirigieron al palacio de Buckingham, para saludar a la tropa, a la ciudadanía y posar para la prensa.

Decoración

La decoración ha sido profusa, más si se tiene en cuenta la cantidad de elementos realizados para la ocasión de las tiendas de recuerdos y elementos decorativos personales portados por el público asistente.

Pero las banderas han sido el gran elemento decorativo, hemos visto la bandera del Rey y las de todos los países en los que reina el Rey de Inglaterra tanto en las calles como en la Abadía de Westminster.

A la llegada de la carroza real a la Plaza del Almirantazgo, de camino a la Abadía, el Rey Carlos III pudo ver los banderines que colgaban de su arcada, enviándole un mensaje que decía “Feliz y glorioso”, palabras que forman parte de la letra del himno del rey. Precisamente, en el momento en que la carroza había accedido a la plaza sonó por segunda vez el himno real mencionado “God save de King”.

El transporte

Para cada ruta se utilizó una carroza diferente, pero ambas carrozas fueron llevadas por seis caballos blancos adornados de azul, mientras los miembros de la fuerzas armadas que los cabalgaban iban con uniforme de gala rojo y oro. El resto de caballos que acompañaban y protegían a la carroza eran de color negro y los miembros de las fuerzas armadas que los montaban iban con uniforme de gala negro y oro.

Debido a la lluvia desde la puerta de la Abadía hasta el punto en el que iba a parar la carroza real se colocó una carpa a modo de pasillo para evitar que los protagonistas se mojasen. Ahí, a pie de carroza, protegido por la carpa instalada para la ocasión, esperó el Arzobispo de Canterbury al Rey Carlos III y la Reina Camila.

Palacio de Buckingham – Abadía de Westminster

El transporte elegido para ir a la Abadía de Westminster fue una carroza realizada en el siglo XXI, debido a la negativa experiencia de la Reina Isabel II de Inglaterra con la que utilizó el día de su coronación y que le llevó a encargar construir una nueva y más moderna con motivo de la celebración de su Jubileo de Diamante. Lo cierto es que su imagen es muy tradicional y estéticamente, en cuestión de estilo, poco se diferencia de la anterior, que tiene 200 años. A las 11:20 de la mañana el Rey Carlos y su esposa Camila salieron de Bukinham en la carroza hecha para la celebración del Jubileo de Diamante de la Reina Isabel II de Inglaterra.

Abadía de Westminster – Palacio de Buckingham

De la Abadía de Westminster el Rey Carlos III y la Reina Camila salieron, de camino al palacio de Buckingham en la carroza Glod Estate, de 1762, que fue la que la Reina Isabel II de Inglaterra utilizó el día de su coronación. Esta carroza llegó a la puerta de la Abadía 15 minutos antes de que la finalización de la ceremonia en la Abadía de Westminster.

Este cortejo de coronación fue más complejo, pues en él participaron el resto de miembros de la familia real, por su orden, y el despliegue militar estuvo compuesto por 10.000 militares.

La ceremonia

La ceremonia de Coronación de Carlos III ha sido, fundamentalmente, un acto religioso llevado a cabo por el Arzobispo de Canterbury en la Abadía de Westminster, que se conviertió en el anfitrión y recibió, en la puerta de la Abadía, a todas las autoridades y miembros de las familias reales invitadas, a los miembros de la familia real británica y, por último, al Rey Carlos III de Inglaterra y la Reina Camila.

Antes de nada, mencionar la figura de la Princesa Ana, hermana del Rey que fue la protectora del Rey.

La llegada a la Abadía de Westminster del Rey Carlos III fue anunciada por el sonido de trompetas y fanfarrias. En este momento comenzó la procesión que llevó a los protagonistas desde la entrada a sus puestos dentro de la Abadía. Esta procesión fue encabezada por líderes religiosos de otras religiones y por representantes de los territorios de los que es soberano. Caminaron en procesión, con todos los asistentes puestos en pie, hasta ocupar sus ubicaciones exactas, mientras repicaban las campanas.

Una vez que todos los protagonistas estaban en sus sitios un niño dio la bienvenida al Rey: «Majestad, como hijos del reino de Dios, le damos la bienvenida en nombre del Rey de Reyes», a lo que éste le responde: “En su nombre, y siguiendo su ejemplo, no he venido a que me sirvan sino a ser servir”. Algo que estará muy presente a lo largo de toda la ceremonia religiosa.

Comienza la ceremonia el Arzobispo de Canterbury, que saluda y presenta al Rey ante el pueblo al grito de “Dios salve al Rey”. A continuación cuatro personas presentan su lealtad al monarca, que va girando su orientación, como símbolo de aceptación en los cuatro puntos cardinales, por eso mira en cada ocasión a esas ubicaciones, Norte, Sur, Este y Oeste. Acto seguido el Arzobisto de Canterbury anima al resto de presentes a presentar su lealtad al Rey, nuevamente, al grito de “Dios salve al Rey Carlos III”, que es repetido por las personas asistentes.

Las entregas

El Arzobispo de Canterbury entrega al Rey otros símbolos de su poder real:

  1. La Biblia, ante la que jura proteger sus reinos, cumplir las leyes, actuar con justicia y misericordia y proteger y defender la Fe anglicana. Al final de su juramento besa la Biblia y firma el documento en el que se plasta su declaración. Aunque, como novedad, el Rey Carlos III de Inglaterra añade que también defenderá otras religiones y credos. A continuación, reza una oración, pidiendo el apoyo de Dios para su reinado. El primer Ministro de Reino Unido toma la palabra, seguidamente el Obispo de Londres, por último el Arzobispo de Canterbury.
  2. Comienza el momento más místico de esta celebración con la bendición del aceite con el que ungirá al Rey, al lado del Trono de la Coronación. Se hacen entrar unos paneles tapizados, con una representación del Espíritu Santo, portados por miembros de las fuerzas armadas que garantizarán la intimidad de este momento. El Rey Carlos III se despoja de su capa de armiño y él, junto al Arzobispo de Canterbury y dos oficiantes que le acompañan, ayudan a desnudar al Rey para ungirle con los aceites consagrados en Jerusalén. La unción consiste en el momento en el que el Arzobispo de Canterbury hace la señal de la cruz al Rey Carlos en las manos, en el pecho y en la frente. Terminada la unción se da orden de retirar los paneles y se ve al Rey despojado de lujo, con una camisola blanca y arrodillado, mientras los obispos están frente a él. A Continuación se le pone una capa dorada y se comienza a investirle de poder.
  3. Se le acompaña al Trono de la Coronación, hecho con madera de roble en el año 1300, para que se siente sobre la Piedra del Destino y que simboliza el trono de Escocia. Ya desde el trono se le entregan los siguientes símbolos de su poder:
  4. Espuelas, para que recuerde defender siempre a las personas más necesitadas.
  5. Espada Real, que se la entrega la representante de la Cámara de los Comunes, que el Rey cogerá con su mano derecha, como símbolo de justicia y misericordia. Se pone en pie y la envaina a su izquierda mientras se sienta nuevamente en el Trono y posteriormente se levanta para entregársela a quien se la entregó, la representante de la Cámara de los Comunes, que la sostendrá en alto el resto de la ceremonia, hasta que el Rey Carlos abandone la Abadía.
  6. Los brazaletes de la sinceridad y sabiduría.
  7. Es el momento de entregarle la Capa de la Justicia y Salvación, que se la pone su heredero, el Príncipe de Gales.
  8. Llega el momento de entregarle el Orbe, que representa el poder terrenal y al mundo cristiano, pues está coronado por una cruz y que, en la procesión de entrada fue portado y llevado al altar por una enfermera, en representación del Sistema de Salud Británico, posiblemente para dar cuenta de la importancia de la Sanidad durante la pandemia de la COVID-19.
  9. Para simbolizar la unión y pacto realizado entre la Iglesia y el Rey en esta ceremonia, se le entrega el Anillo Real.
  10. Se le entrega el Guante Blanco de la Misericordia, que se lo coloca en su mano derecha.
  11. Con el Guante Blanco de la Misericordia en la mano derecha, se le entrega el Cetro Real que representa el poder real y la justicia, a continuación se le entrega la Vara la de la Equidad y la Misericordia, que sostiene con su mano izquierda.
  12. Por fin, llega el momento de su coronación. La protagonista de este momento es la Corona de San Eduardo. Antes de ponérsela el Arzobispo de Canterbury la bendice: “ Rey de reyes y Señor de señores, bendice esta corona y santifica esta corona”. Una vez que ha colocado la corona sobre la cabeza del Rey Carlos III grita, “Dios salve al Rey”, momento en el que los asistentes repiten “Dios salve al Rey” y suenan, nuevamente, fanfarrias y trompetas en la Abadía, mientras fuera, en diferentes partes del reino, suenan salvas de cañón y artillería.

Tras haber recibido todos los símbolos de su poder, el rey se levanta del Trono de la Coronación con la capa, corona, cetro y vara, mientras la representante de los Comunes le va abriendo camino con la espada siempre en alto, mientras a su lado, le acompaña el Arzobispo de Canterbury y el oficiante que le ayuda; todos se dirigen al trono.

Entronización del Rey Carlos III

Desde el Trono de la Coronación, el Rey Carlos III se dirige al tercer Trono, desde donde se dirige a las personas que están siguiendo la ceremonia. Allí, el Arzobispo de Canterbury le da la bienvenida, se arrodilla ante él, prometiéndole fidelidad y lealtad. El segundo en arrodillarse ante el Rey y prometerle lealtad es el Príncipe de Gales, en representación del resto de la nobleza y el pueblo, al levantarse, toca la corona y besa a su padre. En este momento el Arzobispo de Canterbury llama a todas las personas que quieran unirse a realizar juramento al Rey, a que lo hagan a voz alzada. El Arzobispo vuelve a gritar “Dios salve al Rey” y las personas que quieren jurar ante el Rey responden “Dios Salve al Rey Carlos. Larga vida al Rey Carlos. Que el Rey viva eternamente”. La novedad es que, así como solo son dos personas las que prestan juramento al Rey, no se incluye en este juramento a sus herederos, como sí es habitual.

A la derecha del Trono del Rey permanece la representante de la Cámara de los Comunes con la espada en alto.

Coronación y entronización de la Reina

Debido a la condición de mujer de Camila, es coronada, algo que no ocurriría, por ahora, en caso de que fuese al revés como así ocurrió en la Coronación de la Reina Isabel II, que su marido no fue coronado Rey, sino que ostentó el título de Duque. Pero en este caso Camila es Reina Consorte. La ceremonia de Coronación de la Reina es muy similar a la del Rey, pero mucho más breve. Los atributos se le muestran y los toca pero no los sostiene:

  1. El Anillo Real, que simboliza el pacto jurado este día.
  2. Corona de Reina, en este caso se eligió la de la Reina María, esposa del Rey Jorge V, de 600 gramos de peso y que contiene 2200 diamantes sobre plata.
  3. Cetro Real.
  4. Vara de la Equidad.

Tras la entrega de sus atributos se levanta del Trono en el que ha estado durante toda la ceremonia y se dirige al encuentro del Rey Carlos, que está en el Tercer Trono y, acompañada de dos sacerdotes se dirige a su trono, previa reverencia al Rey Carlos III de Inglaterra, los sacerdotes le hacen una leve reverencia y se retiran.

Tras las coronaciones y entronizaciones. Homilía y salida del templo

Todas las personas asistentes se ponen en pie, los Reyes se levantan y caminan, acompañados de un séquito eclesiástico, en el que siempre está el Arzobispo de Canterbury y se forma una procesión que abre la representante de los Comunes con la espada siempre en alto. Toda la comitiva, en procesión, se dirigen a la capilla tras el altar, donde estarán el tiempo que necesiten para despojarse de los símbolos de poder porque va a dar comienzo la homilía, por ello los Reyes salen sin corona, sin cetro, ni vera, solo sigue llevando la capa dorada. Vuelven a sentarse en el trono del inicio de la celebración.

Se van sucediendo las diferentes partes de una celebración religiosa anglicana común, con la homilía, la eucaristía y comunión, a cargo del Arzobispo de Canterbury, que al finalizar procede la bendición y se retiran a la capilla posterior al altar, los oficiantes y el Rey junto al séquito.

Quince minutos antes de la finalización de la ceremonia llega la Carroza Glod Estate, de 1762.

En este tiempo el Rey Carlos se coloca los ropajes con los que llegó a la Abadía y cambia la Corona de San Eduardo por la Corona del Imperio. Una vez preparado, se colocan, nuevamente, en procesión para abandonar la Abadía de Westminster, abre la procesión la representante de los Comunes con la Espalda en alto, mientras el Rey porta el Orbe con su mano izquierda y el Cetro con la derecha y lleva su capa de armiño y los cuatro pajes que le ayudan a llevarla, a continuación el Arzobispo de Canterbury junto a dos sacerdotes, sigue el secretario personal del Rey, luego va la comitiva de la Reina Camila. mientras suena el Himno británico y los asistentes a quienes corresponde, les hacen una reverencia a su paso.

Al llegar a la puerta de salida, esperan al Rey los representantes de las otras confesiones religiosas que le saludan y él saluda sin el Orbe y sin el Cetro que son sostenidos temporalmente por un miembro de la comitiva real que, tras el saludo, se los vuelve a entregar hasta que llega a la carroza, que les llevará de vuelta a Buckingham.

En el momento en el que el Rey Carlos III de Inglaterra sale de la Abadía suenan las campanas durante unos 5 minutos aproximadamente.

Saludos

Militares

El Rey Carlos III estuvo en todo momento custodiado por las Fuerzas Armadas.

En su coronación participaron 19 bandas militares con más de 1 000 músicos y 10 00 militares en el camino a Buckingham

Se realizó el mayor desfile militar desde la Coronación de Isabel II, con un saludo a 4 000 tropas.

Tras la coronación,en los jardines de Buckingham, los ejércitos quisieron homenajear a su Rey, todos juntos, el de Reino Unido y 14 países de la Commonwealth. Una vez formados, el Rey Carlos III, junto a la Reina Camila y sus pajes, pasaron a saludar a las tropas mientras sonaba el Himno de Reino Unido. A la orden se descubren el sombrero, gritan tres hurras por Su Majestad el Rey, elevando sus sombreros y se vuelven a cubrir. Tras el fin del saludo a las tropas, suenan las gaitas.

El ejército del aire espera a que el Rey Carlos III esté en el balcón para realizar una exhibición aérea con 60 aviones sobrevolando el palacio de Buckingham.

Desde el balcón

La foto histórica del Rey Carlos III de Inglaterra junto a la Reina Camila y su familia, saludando desde el balcón del Palacio de Buckingham a las personas que allí se reunieron y posando para la prensa.

Más ceremonias

La Coronación es un evento importante que se rodea de otros muchos eventos que refuerzan su trascendencia histórica. Así se han contabilizado hasta 4000 eventos públicos y privados que se extienden desde viernes, día previo a la coronación, hasta el lunes, que fue declarado festivo nacional.

Etiqueta

El Rey Felipe VI de España vistió el uniforme de Capitán General del Ejército de Tierra, al igual que utilizó en su proclamación. Las condecoraciones que lució fueron el Toisón de Oro, el Collar y Banda de la Orden de Carlos III, el Fajín de Capitán General de los Ejércitos, el collar de San Jorge.

Por su parte, la Reina Letizia, vistió de rosa con tocado-pamela, indumentaria propia de un evento de mañana, siguiendo la etiqueta marcada. Fiel al simbolismo que acompaña a un evento de estas características, lució los pendientes que habían pertenecido a la Reina Victoria Eugenia de Inglaterra, como símbolo de la unión familiar de ambas monarquías.

La Princesa de Gales, esposa del heredero al Trono, llevó unos pendientes que pertenecieron a su antecesora en el cargo y madre de su marido, la que en un principio se suponía que se convertiría en Reina de Inglaterra. Tanto ella como su hija, al igual que la Reina Camila, vistieron de blanco y llevaron un tocado-diadema-(tiara) similar, todo un homenaje a las damas de honor de la Reina Isabel II en su coronación, tratando de seguir la indicación de la etiqueta marcada de no llevar ni coronas ni tiaras. Su traje llevaba bordadas las flores que representan la unión de las naciones de Reino Unido, la rosa, el cardo, el narciso y el trébol. Además, como otras damas, llevó el Manto Real de la Orden Victoriana y su Cruz.

Simplemente, recordar que pamela y tocado se colocan hacia la derecha, porque en el ámbito social la costumbre es que el hombre ceda su derecha a la mujer, por ello la colocación puede variarse cuando, por algún motivo, el orden cambia, de lo contrario nos encontramos con que la inclinación hace que la comunicación entre la pareja se vea afectada.

Mi guiño especial a las invitadas que arriesgaron con sus indumentarias sin romper con la etiqueta marcada, muy especialmente a las que han optado por calzado cómodo, frente a incómodos tacones de vértigo.

Importante señalar que la Princesa Ana, como mando de las Fuerzas Armadas, vistió con uniforme militar de Gala y acompañó a caballo a la carroza real, en su misión de Protectora del Rey.

Los trajes protagonistas

El Rey Carlos III de Inglaterra llevó traje militar cubierto por la Capa de Estado, de armiño.

La esposa del Rey, la Reina Camila, llevó un vestido blanco. Ambos portaban sendas capas de armiño, que cuatro pajes ayudaban a llevar, a cada uno, entre ellos el Príncipe George, hijo del Príncipe de Gales, heredero al Trono, que ayudó a llevar la capa a su abuelo el monarca.

La música

La música es un recurso muy importante en la organización de cualquier evento de relevancia, algo que se demuestra a lo largo de todo este evento. Ya desde la salida del palacio de Buckingham la música acompañó al Rey Carlos III y su esposa la Reina Camila, con la primera sintonía, el considerado himno real, “God save de king”, en el momento en el que la carroza arranca su camino a la entronación y coronación de sus ocupantes; sonó por segunda vez cuando pasaban por la Plaza del Almirantazgo y por tercera y última vez, en el trayecto, al pasar por el Parlamento británico.

Durante todo el trayecto la música, tocada por las tropas, acompañó a los monarcas, ayudando a indicar su ubicación al público que esperaba en las calles. En la Abadía, los momentos más relevantes fueron acompañados e indicados por la música, como los momento de la unción y coronación. Precisamente, la melodía de la unción es muy conocida en contextos deportivos y llama la atención. Es el himno que Georg Friedrich Händel compuso en 1727 con motivo de la coronación del Rey Jorge II y ,desde entones, cada vez que un monarca accede al trono suena la “Zadok the Priest”.

A la salida de la Abadía de Westminster, sonó el himno británico, al igual que en el momento de saludo a las tropas en los jardines del palacio de Buckingham.

La música que sonó en la Abadía de Westminster, fueron todas piezas musicales seleccionadas por el Rey Carlos III de Inglaterra.

Además, las campanas repicaron a la llegada del Rey Carlos III de Inglaterra a la Abadía de Westminster y a la salida, que sonaron alrededor de 5 minutos.

Anécdota

A mí, la anécdota que más me gustó fue la de la espera del Rey Carlos III de Inglaterra y la Reina Camila a la llegada a la Abadía de Westminster, entiendo que se debieron de adelantar unos minutos al horario marcado en el programa y esperaron. Desconozco si, realmente, la espera se debió a ese motivo, pero de ser así, me encanta el cumplimiento de los tiempos marcados en el programa por parte de la organización, pues no deja de ser un momento histórico del que queda registro de todo, también de sus tiempos exactos. Además cumpliría con uno de los grandes simbolismos representativos de la sociedad británica, en la que se destaca su “puntualidad británica”.

Cargos de las mujeres.

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