La educación también existe en Internet
Internet ha transformado profundamente la forma en que nos comunicamos.
Hoy mantenemos conversaciones, relaciones profesionales e incluso amistades a través de correos electrónicos, redes sociales o aplicaciones de mensajería.
Sin embargo, el hecho de que la comunicación sea digital no significa que desaparezcan las normas de convivencia.
La educación también existe en Internet.
Qué es la netiqueta
La netiqueta recoge las normas de comportamiento que facilitan una comunicación respetuosa en los entornos digitales.
Estas normas no son muy diferentes de las que aplicamos en la vida cotidiana:
- respeto hacia los demás
- cuidado del lenguaje
- consideración hacia las opiniones diferentes
- responsabilidad en lo que se publica.
En definitiva, la netiqueta busca trasladar a Internet los principios básicos de la convivencia.
Más allá de la netiqueta: la ciberelegancia
Pero quizá podamos ir un poco más allá.
Si la netiqueta establece unas normas mínimas de comportamiento, la ciberelegancia propone algo más ambicioso.
La ciberelegancia consiste en comunicarse en el entorno digital con:
- respeto
- prudencia
- elegancia
- sentido de la responsabilidad.
Es una forma de entender la comunicación digital como un espacio en el que también se manifiesta nuestra forma de ser.
El impacto de lo que decimos en Internet
En muchas ocasiones olvidamos que lo que escribimos en Internet permanece.
Un comentario impulsivo, una crítica agresiva o una respuesta precipitada pueden generar conflictos innecesarios o dañar relaciones personales y profesionales.
La ciberelegancia implica ser conscientes de ese impacto.
Antes de publicar o responder, conviene preguntarse:
¿Esto aporta algo positivo a la conversación?
Convivir también en el entorno digital
Internet no es un espacio ajeno a la sociedad.
Es una extensión de ella.
Por eso los mismos principios que hacen posible la convivencia en la vida cotidiana deberían guiar también nuestras interacciones digitales:
- respeto
- responsabilidad
- consideración hacia los demás.
La tecnología cambia la forma en que nos comunicamos, pero no debería cambiar la calidad humana de esa comunicación.
¿Das pan a quien se lo merece?
Consumir contenidos deja rastro, que sean conscientes de ese rastro las personas que generan los contenidos que consumes.
Reflexionamos en equipo
Queda mucho camino en el ámbito de la netiqueta, pues las cifras de comportamientos incorrectos en la red son alarmantes.