Ya está aquí otra vez San Valentín, así lo marca el calendario para el día 14 de febrero.

Es un día, o son unos días, en los que muchas parejas de todo el mundo se plantean cómo celebrarlo, pero también un día en el que muchas personas que no tienen pareja, pero la quieren tener, acostumbran a reflexionar sobre el amor con más intensidad. Es lo que tienen los días marcados en el calendario, generan sentimientos, muy diferentes en función del momento vital de cada persona.

El amor

El amor es un sentimiento que surge en cualquier momento de la vida y en cualquier lugar. Eso sí, va en una sola dirección y se dirige a una persona, un animal o una cosa. Es un sentimiento del que debemos disfrutar bajo la premisa básica del protocolo social del respeto.

El amor correspondido se produce cuando dos personas que se encuentran, que se miran o que se sienten, se ven y se sienten diferentes.

El amor es libre y exige libertad. A veces el amor asusta, porque es algo nuevo o porque hay experiencias pasadas que han dejado huella, pero es importante disfrutar de nuestros sentimientos de amor, incluso cuando no son correspondidos, pues nos ayudan a conocernos más y evolucionar.

Tener pareja es una elección, y requiere escoger en base a una serie de criterios propios, que cada persona decide como importantes.

Ya lo he dicho en más ocasiones, en mi personalísima opinión, el amor es un conjunto de momentos que generan sentimientos que se van acumulando a través del encuentro y de la convivencia, y que nos van impregnando.

14 De febrero

Como decía, el 14 de febrero es un día marcado en el calendario de muchas culturas para celebrar el amor de pareja.

Me resulta enternecedor caminar por las calles el día de San Valentín y observar a los niños y niñas más pequeños que ese día deciden vestirse con algo de color rojo, retando a su vergüenza, porque el amor es más fuerte. Pero, en las misma medida, a las personas que, con un amor más reflexivo, pero igualmente enternecedor, caminan por la calle con un regalo en sus manos, y todas las personas, de todas las edades que llevan en sus caras reflejadas la emoción del día y que van al encuentro de la persona amada (este año las mascarillas solo me van a dejar ver sus ojos…).

En el calendario se comprueba la importancia del protocolo.

En San Valentín están presentes el protocolo social y la simbología: el color rojo que este día, cuando se lleva/se viste con intención, sirve para informar “a los cuatro vientos” que esa persona está enamorada, y las rosas rojas que, en muchas culturas desde la antigüedad, son símbolos de amor, pasión y de respeto hacia alguien.

¿Qué hacen realmente las parejas el día 14 de febrero? Declarar su amor. Y aquí una confusión de algunas personas con miedo al compromiso, que confunden declaración de amor con petición de matrimonio o de vida en común. En un caso es la expresión de sentimientos en el otro el planteamiento de un proyecto de vida común, dos cosas muy diferentes.

¿Qué daña al amor?

  • Principalmente la mentira y el engaño:

Está claro que no es fácil ser naturales cuando empezamos relaciones, porque existen sistemas de protección que, a veces, activamos de manera natural a consecuencia de los nervios e inseguridades, pero hay que tener presente que el amor es aceptación y que una persona persona puede tener mil defectos a los ojos de una persona, pero ante los ojos de otra persona esos defectos no existen y mucho menos cuando esos ojos miran con amor.

La mentira rompe la confianza, por tanto el amor, ya hablé en otros artículos sobre la importancia de ser personas de palabra, que nuestra palabra tenga valor.

  • El miedo:

Muchas parejas que contratan nuestros servicios de consultoría de bodas, cuando discuten nos dicen “No quiero sufrir”, “No quiero que me hagan daño”, “No quiero hacer daño”.

El conflicto y el miedo forman parte de nosotros, como seres humanos, pero no podemos anclarnos en ellos. Puede que nos equivoquemos, pero si nos anclamos en el miedo, somos nosotros quienes hacemos realidad esos miedos de fracaso de la relación, porque llenamos la relación de desconfianza.

¿Cómo cultivar el amor?

Muchos manuales antiguos de modales y autores de todos los tiempos, dejan claro que el amor es algo muy sensible y delicado que exige ser tratado con gran esmero si se quiere conservar. Destaco hoy:

  • Buen trato:

Algo básico y fundamental en las relaciones de pareja es un trato cuidado diario.

Tratar bien no es solo lo que nosotros consideramos por ello, sino también lo que la otra persona considera como buen trato y mal trato.

Nuestro comportamiento tiene que ayudar a nuestra pareja a hacerle la vida más fácil, más agradable. Por eso, el buen trato no es solo hacia la persona que es nuestra pareja, sino a todo su entorno.

Tenemos que estar con personas con las que nos sintamos bien, no vale la pena perder el tiempo “soportando” un trato inmerecido.

  • Respeto:

El respeto y el buen trato van muy de la mano.

Respetar es dejar ser, en ambas direcciones. Nosotros debemos dejar ser a nuestra pareja y nuestra pareja debe dejarnos ser a nosotros.

Nuestra reacción ante los conflictos es una gran prueba de respeto mutuo. Lo decía antes, el conflicto forma parte de nuestra humanidad, no podemos tenerle miedo ni evitar el conflicto. Tenemos derecho a enfadarnos, pero hay que discutir sin pelearse. Ante un conflicto se impone el diálogo y el perdón cuando corresponda, teniendo claro que a veces nos toca perdonar y otras que nos perdonen y que, incluso, tenemos el derecho de decidir no personar, algo que nuestra pareja debe respetar.

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.”

Aristóteles
  • Conversar:

¿Qué es la pareja sino una larga conversación?

Conversar significa hablar, con lo cual también, expresar sentimientos.

Es aquí donde tenemos que prestar atención al tono de nuestra voz, a la importancia de mirarse a los ojos cuando uno de los miembros de la pareja habla y la importancia soberana de escucharse.

Una pareja tiene que tener un tiempo reservado y marcado como importante para hablar, de lo que sea; unas 5 horas a la semana, recuerdo que me había dicho una vez una persona que estaba estudiando las relaciones de pareja.

  • Regalar:

Regalar es importante y no tiene que significar comprar, tiene más que ver con el cuidado del detalle, que aunque sean acciones muy pequeñas tienen un gran valor para la persona que las recibe.

Los regalos más habituales, desde antiguo, para este día son las flores, poemas, cartas, preparación de cenas especiales y, en el caso de las personas más habilidosas, la elaboración de manualidades.

  • Sonreír:

La sonrisa es una herramienta de comunicación importante pues, con ella predisponemos el ambiente y a las personas que nos rodean, como ya he comentado en otros artículos.

Ya lo dije en otra ocasión:

El amor comienza por una mirada o una sonrisa y, en esa mirada o en esa sonrisa descubrimos que nada es imposible y que todo es posible.

  • Relacionarse con otras personas:

La pareja tiene una función social muy importante, por lo que la pareja tiene que hacer vida social en pareja y por separado, cada miembro de la pareja. Es algo tan importante, que el protocolo social, en el montaje de las mesas se establece la vacatio maritalis, que consiste en sentar separadas a las parejas, a fin de que puedan cumplir con su función social para el enriquecimiento social de la pareja y sus miembros.

  • Sexo:

Hace años escribí un artículo sobre el sexo, porque algunas personas me preguntaban entre risas si el protocolo tenía normas para el sexo. Pues sí, las tiene, las mismas que la legislación vigente, que se basan en la libertad de ambas partes y consentimiento expreso mutuo, sin que medie violencia, intimidación, privación del sentido, anulación de la voluntad o abuso de una situación de superioridad. Así, el disfrute de nuestra intimidad tiene que estar salvaguardado por la voluntad, el consentimiento y el respeto.

Y, en relación a las buenas maneras, comentar que airear las intimidades sexuales es de muy mala educación y una grave falta de respeto ,que supone la quiebra de la intimidad y confianza.

¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.

Confucio